4 septiembre 2009
Otra vez seguimos con el tema de la energía, ahora con unas líneas sobre Inambari y el negocio de la energía con Brasil.
J.Francisco Canaza
31 de agosto 2009
Brasil, nuestro natural comprador
Como ya lo habíamos señalado el 2004, es natural que el Perú se convierta en proveedor de energía para la región. En aquel entonces era clara la dependencia energética de Chile (dependencia que llevó al país del sur a requerir nuestro gas) y por supuesto la de Brasil. El ritmo de crecimiento de ambos países así lo indicaban.
Hace más de cinco años señalamos que Brasil iba a requerir más energía a cargo de sus ratios de desarrollo. Y que, o la obtenía de Bolivia o de nosotros. El fondo de la controversia sobre la Represa de Inambari, el negocio energético con Brasil, estaba ahí como un embrión a punto de desarrollarse. Ahora es tiempo de revisar las externalidades del tema.
La situación nos ha puesto en el casi deber de ser proveedores. Ante esta circunstancia, lo necesario es establecer el cómo cumplir con esas necesidades sin destruir nuestros recursos, tanto energéticos como naturales. Se necesita establecer un modelo en el que se desarrolle socialmente la zona sur del país sin perjudicar el entorno natural.
Sin embargo, la vertiente oriental de los Andes no sólo es poderosa en cuanto a caudales y cauces de agua aprovechables para fines energéticos. Se olvida las vetas minerales que se encuentran en ella, las reservas de hidrocarburos, y por cierto de la flora y fauna (conocida y desconocida) que en esos territorios habitan.
Y por supuesto la cantidad de etnias que se desarrollan ahí. Por ejemplo, en el área de afectación de la Represa Inambari están los Kotsimbas y la Comunidad San Lorenzo. Arriba en los Andes, el territorio de Puno alberga comunidades campesinas en Awapata, de la provincia de Carabaya.
En Apuntes Peruanos ya habíamos comentado sobre el compromiso de la Hidroeléctrica de Inambari en junio de 2008 entre Perú y Brasil, como parte de un proyecto aún más grande de hidroeléctricas.
Aún más, en Puno siempre se ha hablado del potencial hidroeléctrico de la zona selva del departamento. Para esto, Inambari ya había sido estudiado como un cauce aprovechable con fines energéticos en los años 70. El gobierno alemán y el Banco Mundial manifestaron interés en aquel entonces en ese proyecto.
Otro ejemplo, más conocido, es San Gabán. El proyecto San Gabán de Sandia, Puno, que en sí contempla la construcción de cuatro etapas, tiene un potencial generador altísimo, el cual ya se viene aprovechando no sólo para la región sino para su comercialización y para alimentar al Sistema Interconectado.
De nuevo: un tema de política energética
Así que de nuevo llegamos al tema: ¿Qué papel debe tomar Perú ante la situación de la región? ¿Qué necesidades tenemos como país y hacia dónde queremos crecer? Lamentablemente la administración pública no ha ofrecido respuestas a estos temas, y el bajo nivel de la mayoría de políticos actuales hace que ellos ni vislumbren estos asuntos.
La necesidad de discutir estos temas tampoco creció en la prensa, dividida como está entre la abierta alabanza del gobierno actual o la sospechosa calma y paciencia sobre los hechos fallidos de gobierno.
Así, los ciudadanos hemos sido testigos de medidas lanzadas casi al azar, implementadas por el gobierno no como parte de una política general sino como manifestación de una ausencia total de metas y objetivos.
El problema no es de generación, es de distribución
De cara a las necesidades de Perú existen numerosos proyectos en marcha sobre temas energéticos. Como ya comentamos antes, existen intenciones de promover plantas termoeléctricas para aprovechar Camisea, otros proyectos hidroeléctricos en curso, exploracion en gas natural, y los estudios y proyectos sobre energía eólica.
Así, la energía en Perú resulta siendo barata, al menos para los centros urbanos e industriales. Sin embargo, la cobertura a nivel país es limitada, ineficiente, controlada en varios casos por el Estado y sujeta por tanto al populismo de este gobierno. El problema, para los intereses internos del Perú y para su desarrollo, no es de generación, sino de distribución.
¿Qué hacer con la energía de Inambari?
De producir Inambari, ya se sabe que buena parte de su potencia iría a Brasil. Sin embargo ¿Qué se supone que Perú hará con la mayor potencia disponible? Al parecer el gobierno no ha establecido bien todo el panorama del juego.
La pregunta es casi similar a la que nos hacemos hace años sobre los recursos de Camisea ¿Qué industrias se van a alimentar con esta potencia, qué poblaciones, por cuánto y en dónde? Es necesario promover el uso de los recursos de forma tal que promuevan desarrollo en la región, y no sólo en Brasil.