12 octubre 2009
Lo que llama la atención y causa mayor preocupación, es la manera cómo el gobierno central ha tomado la decisión de construir la Hidroeléctrica del Inambari, dejando al margen de tal decisión a las autoridades regionales y locales, la sociedad civil regional, y en particular, a las poblaciones asentadas en las zonas donde se pretende construir el proyecto.
Fuente: Los Andes
4 de octubre de 2009
La posible construcción de la Central Hidroeléctrica Inambari, ha concitado la atención de la opinión pública regional y nacional en los últimos meses. Este megaproyecto ubicado en el tripartito de los departamentos de Puno, Madre de Dios y Cusco, según los argumentos del Ministerio de Energía y Minas, así como de la Empresa EGASUR SAC (1), constituiría la principal central hidroeléctrica de nuestro país, además de generar posibilidades de exportación de energía eléctrica hacia el vecino país del Brasil, con una fabulosa inversión que bordearía los cuatro mil millones de dólares (2).
Las opiniones respecto a su construcción tienen matices diferentes a nivel regional, sin embargo, existe un desacuerdo casi generalizado de las autoridades y los pobladores de la zona de influencia directa del proyecto. Mas allá de tal situación, lo que llama la atención y causa mayor preocupación, es la manera cómo el gobierno central ha tomado la decisión de construir la Hidroeléctrica del Inambari, dejando al margen de tal decisión a las autoridades regionales y locales, la sociedad civil regional, y en particular, a las poblaciones asentadas en las zonas donde se pretende construir el proyecto.
Las circunstancias en las que se viene promoviendo este megaproyecto, tienen como característica principal la desinformación y la exigua transparencia, lo que genera mayor desconfianza en la población. Así, estos acontecimientos resultan contradictorios con los intentos por fortalecer la institucionalidad democrática, luego de la caída del régimen dictatorial de Fujimori, y recuerdan aquellos momentos donde imperaban los poderes y negocios oscuros.
Sin embargo, al gobierno actual parece no importarle dicho contexto, con tal de favorecer la inversión de los capitales privados para “remediar los problemas del perro del hortelano”. Merced a dicha actitud, por el cual el gobierno intenta sustraerse de su obligación, se deja a la población sujeta a la empresa privada, responsabilizándose a ésta de la generación de ingresos y la mejora de las condiciones de vida, olvidándose por completo del rol fundamental que le corresponde al Estado.
No está de más señalar que experiencias similares ocurridas con la construcción de otros proyectos hidroeléctricos, nos dan cuenta que las poblaciones cercanas a dichos megaproyectos, no necesariamente se han visto beneficiadas de la energía producida por éstas. En el caso puneño, tal como lo informaron algunos medios de comunicación (3), algunos poblados y comunidades ubicadas en el distrito de San Gabán, donde se encuentra la Central Hidroeléctrica del mismo nombre, aún no cuentan con el servicio de electricidad, cuya provisión sigue siendo una agenda pendiente. Por tanto, la construcción de la Hidroeléctrica del Inambari, no es una garantía para la cobertura de energía eléctrica en nuestra región.
No obstante, es importante preguntarnos si este megaproyecto obedece a un proceso de planificación que permita articular el desarrollo energético a las políticas nacionales y si la demanda de energía existente en nuestro país justifica su construcción. La respuesta a esta pregunta la tiene el gobierno central, aunque todo hace presagiar que se trataría, más bien de una improvisación y aceptación de una oferta de inversión proveniente de los capitales brasileros, en la lógica de que toda inversión privada es buena y que de manera automática contribuye al desarrollo. Como sabemos esto no es cierto.
Por otro lado, no se puede dejar de mencionar que en la zona donde se pretende construir la central hidroeléctrica, se encuentra en ejecución otro megaproyecto reclamado durante décadas por la población puneña que es el asfaltado del Corredor Vial Interoceánico Sur (CVIS), cuya área de afectación por el embalse, en lo que corresponde al departamento de Puno, se estima en más de 61.5 kilómetros (4), respecto del cual la responsabilidad de los costos adicionales y las vías alternas aún no están definidos. De igual manera, no se puede estar ajeno a la creciente vulnerabilidad del Parque Nacional Bahuaja Sonene por los impactos sociales y ambientales que se puedan producir con la construcción y operación de la central.
Aunque para algunas autoridades y cierto sector de periodistas de medios capitalinos (5) la conservación de los recursos naturales y garantizar su explotación sostenible que contribuya al desarrollo regional y nacional en el marco de un Estado democrático, no signifiquen mucho, lo cierto es que, acontecimientos como el de Bagua, nos dejan lecciones significativas cuando se adoptan decisiones de manera unilateral o de manera inconsulta a las poblaciones que serán afectados de una u otra forma por la ejecución de mega proyectos.
La inversión privada es bienvenida siempre y cuando se garantice la explotación racional y sostenible de los recursos naturales, minimizando los posibles impactos que ésta pueda generar. Además, es necesario que los procesos de concesión no tengan sabor a “faenón”, sino que se realicen en el marco de la transparencia, respetando el consentimiento de las poblaciones en cuyos territorios se pretende invertir.
Finalmente, constituye una deuda democrática institucionalizar los mecanismos de participación ciudadana en la toma de decisiones del Estado respecto a la ejecución de megaproyectos que afecten los territorios de las poblaciones, sean éstas indígenas o no. Hecho que constituye una tarea que urge en nuestro país para fortalecer la vigencia de la institucionalidad democrática.
Notas:
(1) El MINEM mediante Resolución Ministerial Nº 287-2008-MEM/DM del 12 de junio del 2008, otorgó la concesión temporal a la Empresa de Generación Eléctrica Amazonas Sur SAC, para desarrollar los estudios de la futura Central Hidroeléctrica del Inambari.
(2) Datos expuestos por Evandro Miguel, Gerente General del EGASUR SAC, en el foro Construcción de la Central Hidroeléctrica Inambari, organizado por el Colegio de Ingenieros de Puno, 28 y 29 de agosto 2009.
(3) Reportaje “Inambari: La Represa de la Discordia” emitido por el programa Reporte Semanal de Frecuencia Latina, el 13 de setiembre del 2009. (www.frecuencialatina.com.pe).
(4) Información proporcionada por ECSA Ingenieros en los talleres informativos realizadas en las zonas de influencia del proyecto. Mazuko, 18 de agosto del 2009.
(5) Ver artículo de Cecilia Valenzuela “Donde están mis amigos (los ambientalistas) no los veo”, publicado el 23 de setiembre de 2009 en http://www.agenciaperu.tv