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Proyecto
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Complejo hidroeléctrico del río Madeira

Las consecuencias de las represas en el rio Madera vendrán a sumarse al proceso que desde hace décadas viene destruyendo la Amazonía. Sin embargo, ningún proyecto de infraestructura habría tenido por sí solo un impacto global en la Amazonia, como lo tendrá, según las predicciones de los ambientalistas, el Complejo Hidroeléctrico del Río Madeira. Razones para alarmarse saltan a la vista. La larga y triste historia de las represas del Brasil hace previsible un impacto catastrófico en la fauna ictiológica. Estudios realizados por FURNAS demuestran que en el primer año después de la construcción de la represa desaparece un 70% de las especies existentes de peces, entre ellas muchas aún desconocidas. Por otra parte, el proyecto seguirá trayendo una serie de problemas internacionales. El proceso de sedimentación será especialmente activo en el tramo superior del embalse de Jirau, abarcando hasta Bolivia, donde cabe esperar que los niveles del lecho y del agua suban varios metros con respecto a la situación actual. A continuación veamos en detalle los principales impactos de este proyecto:

1. Crecimiento de ríos y efectos sobre el pantanal. Siendo la topografía de la región más o menos uniforme, la construcción de dos represas en el río Madeira taponaría los ríos y afluentes de la cuenca, afectando directamente a los ríos Abuná, Madre de Dios, Beni, Mamoré y Guaporé, que convertirían a la región en un extenso pantanal. Este fenómeno no sería posible en otro tipo de topografía como la andina, donde, por la pendiente de los ríos, la construcción de represas crea lagunas o embalses de agua sin taponar los ríos. 

2. Sedimentos como causa de inundación del Madeira y sus afluentes. Además de las represas, hay que considerar que la cuenca del río Madeira es una cuenca de origen andino, sus aguas nacen en la cordillera de los Andes, como también sus sedimentos. De manera que por los ríos Madre de Dios (Perú y Bolivia), Beni (La Paz y Beni) y Mamoré (Cochabamba, Potosí, Santa Cruz y Beni) corren grandes cantidades de agua pero también de sedimentos andinos. Según Jorge Molina, estudios básicos en hidrología demuestran que hay una relación directa entre el nivel de las aguas y el nivel de sedimentación: si la sedimentación en el fondo del río aumenta, la superficie de las aguas también aumenta.

Molina ha observado que los estudios hechos por Odebrecht y Furnas utilizan métodos que son útiles apenas como indicadores preliminares y que serían necesarios estudios más sofisticados para llegar a cualquier conclusión sobre el depósito de sedimentos en los reservorios. Según él, la velocidad del río y los niveles de agua estarán afectados en el trecho bi-nacional (arriba del Abuna) posiblemente el lecho del río subirá varios metros, inundando el territorio boliviano. La sedimentación será un proceso gradual a lo largo de varios años y podría llegar a cortar la vida útil de las hidroeléctricas y su viabilidad económica.[1]

A continuación se explican los efectos que tendría la inundación en suelos ribereños según su uso:

  • Inundación de las tierras de cultivo. Actualmente, entre los meses de mayo y noviembre y cuando las aguas de los ríos bajan, los pobladores cultivan en las riberas productos necesarios para su propia sobrevivencia, lo cual no es posible cuando las aguas suben en época de lluvias. Con la instalación de dos represas de aproximadamente 18 y 20 metros de altura no habría este uso estacional de las riberas, porque las riberas estarían cubiertas todo el año, impidiendo el cultivo de productos necesarios para la seguridad alimentaria de las familias campesinas e indígenas de la zona. Si a causa de la construcción de las represas se cubrirían las riberas durante todo el año, en época de lluvias la inundación sería mayor.
  • Inundación de los bosques de castaña. La castaña requiere determinadas condiciones de humedad de tierras, y si éstas aumentan, sencillamente los árboles de castaña dejan de producir y se mueren, con serias consecuencias para la economía de los productores que exportan castaña a los mercados de Europa en cantidades apreciables (Bolivia es el primer productor de castaña, pues exporta el 70% de la producción mundial, mientras que Perú el 20% y Brasil el 10%), precisamente porque el actual ecosistema de Pando les permite producir castaña de gran calidad y que no tiene la castaña brasileña: su mala calidad la ha adquirido precisamente porque el ecosistema en el lado brasileño está seriamente dañado con plantaciones de arroz y extensos pastizales de ganadería.
  • Inundación de las tierras de pastoreo. Tanto de grandes como de pequeños propietarios, la inundación de estas tierras provocarían la crisis de la economía ganadera, no sólo porque se reducirían las tierras de pastoreo sino además porque el cambio en las condiciones geográficas de la zona expondría al ganado vacuno ante nuevos riesgos de morbilidad y mortandad. Esto es particularmente preocupante para los pobladores de las riberas del Mamoré que han advertido la inundación de pastizales de ganadería en Moxos.
  • Inundación de selvas vírgenes. La inundación podría afectar a las selvas vírgenes del Amazonas, afectando seriamente a la biodiversidad vegetal y animal que, estando cubierta de agua como nunca antes, se pudriría y desaparecería en el fondo de las aguas. De esta manera, por ejemplo, muchas especies vegetales de gran valor terapéutico y medicinal simplemente se extinguirían o, lo más grave, mutarían su condición benefactora por otra maléfica, como las plagas que aparecen y crecen sin control, o como los “miasmas medievales” que, emanando de las aguas detenidas, contribuirían a los procesos de calentamiento global del planeta.

3. Impactos en las poblaciones de peces: El biólogo Geraldo Mendes dos Santos, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonía (INPA), estudió los probables impactos de las hidroeléctricas en peces. El EIA registra 459 especies de peces que serán potencialmente impactados por el emprendimiento hidroeléctrico en los diversos trechos del Río Madeira. Además de afectar directa e inmediatamente a los peces migratorios, la hidroeléctrica también interfiere en la estabilidad del sistema, fragmentando poblaciones, erosionando el patrimonio genético y alterando las comunidades de peces en el conjunto del ambiente en que viven. La erosión y la pérdida de nutrientes pueden afectar la agricultura de várzea y algunas especias, como el camarón de agua dulce, muy importantes en toda la cadena alimenticia de la fauna ictiológica. Modificaciones en los niveles de temperatura y en calidad de agua también causará alteraciones en la vida de los peces. [2]

Dos Santos observó que los grandes peces migratorios, como la piramutaba, migran anualmente más de 3000 km desde el estuario del Río Amazonas, y que las represas funcionarán como obstáculos físicos para su desplazamiento a lo largo del ríos, el impacto negativo más obvio sobre la ictiofauna. En ese sentido, los impactos acarreados sobre los peces por las hidroeléctricas deberán ejercer algún efecto sobre las demás regiones, especialmente en el medio amazónico, donde el Madeira ejerce un importante papel en la reproducción de peces y también como conexión básica entre los estuarios y las faldas de los Andes. Aunque los promotores del proyecto anuncian la construcción de pasos de peces en las represas, sus propios estudios dictaminan que estos pasos no garantizarían el tránsito libre de los peces, al igual que no tienen ninguna eficacia los pasos de peces construidos en otras represas.

La proliferación de determinadas especies también puede debe ocurrir. Es natural que las especies pre-adaptadas, o que ya estaban presentes en la cuenca del Madeira, pasen a ocupar los nuevos nichos disponibles en el área del reservorio. La piraña es una especie predadora, de porte pequeño (no más de 25 cm), voraz, y que se alimenta de otros peces, normalmente formando grandes cardúmenes. En caso de que esta especie venga a proliferar en el reservorio impondrá una fuerte y negativa presión sobre la pesca, por tener poquísimo valor comercial y representar peligro, ya que se trata de peces de dientes afilados y capaces de provocar mutilaciones.

Otro de los factores que incidiría en la extinción de los peces está relacionado con la disminución de la velocidad de las aguas, que provocaría la falta de oxigenación y aumento en la temperatura del agua. Esto, para la vida acuática es tan grave como para la vida terrestre sería la falta de vientos y brisas, o para la vida humana es la disminución de oxígeno.

4. Impactos sobre la actividad pesquera:  Un estudio de la investigadora Erin Barnes buscó cuantificar los posibles perjuicios económicos que las hidroeléctricas causarían a la pesca de los pescadores del Río Madeira, entre Porto Velho e Guajará-Mirim. De modo general, los pescadores de Porto Velho e Guajará-Mirim tienen renta mayor, por las mejores condiciones para realizar la pesca comercial y vender los pescados para los mercados urbanos. Mientras que las poblaciones ribereñas en pequeños poblados, como Cachoeira Teotonio, Jacy-Paraná, Nova Mamoré, Vila Murtinho e Jirau, tienden a pescar para alimentar a sus familias y vender los pescados individualmente. El cálculo de la renta anual de los pescadores del trecho investigado es de US$ 35 millones, y el valor actual de los recursos pesqueros de la región está estimado entre US$866 millones y US$1,325 billones. El proyecto pone en riesgo este valor estimado de la pesca, dejando en un enorme prejuicio, particularmente, la pesca de las especies más valorizadas comercial y culturalmente, como el dorado o el bagre grande, afectando directamente a las familias de la región.

Los impactos para la pesca en Bolivia deberían ser estimados particularmente, porque sus pescadores están arriba de las represas y probablemente serán los primeros en perder acceso de las especies de peces migratorios. En Bolivia, los afluentes del Río Madeira abrigan a aproximadamente 1000 pescadores. Se puede concluir que el valor de la pesca en Bolivia, en los afluentes del Madeira, es aproximadamente de US$ 126.446.000

Actividades de la población en el area de influencia del Complejo Hidroeléctrico del Rio Madeira

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5. Incremento de la contaminación por mercurio. Zuleica C. Castilhos y Ana Paula Rodrigues, del Centro de Tecnología Mineral (Cetem), investigaron sobre la posibilidad de impactos causados por la metilación del mercurio y su bioacumulación en los peces, ya que el consumo de peces es una importante vía de exposición del ser humano a este contaminante. Hay factores preocupantes sobre el potencial de metilación del mercurio en el trecho que sería represado por el Río Madeira, donde la actividad del “garimpo” (minería artesanal de oro) se inició en la década del 70. Existen aún muchos “garimpos” en la región que utilizan mercurio como amalgama para separar el oro de otros materiales.Actualmente, los garimpos de oro en el Río Beni, en Bolivia, y en su afluente, el Rio Madre de Dios, están plenamente activos y la liberación de mercurio hacia el Río Madeira tiende a continuar después de la construcción de los reservorios. Por cada kilo de oro producido, de 2 a 4 kilos de mercurio son liberados hacia el medio ambiente. De modo general, sólo en las áreas de drenaje del Río Madeira se presentan concentraciones de mercurio más elevadas de las encontradas normalmente en otras áreas. Este mercurio almacenado puede alcanzar los cursos de agua a través de quemadas y deforestación.

Tanto en adultos como en niños, los efectos tóxicos del mercurio son de orden neurológico, siendo la intensidad dependiente de la madurez del Sistema Nervioso Central (SNC) expuesto. Los más graves efectos tóxicos que se dan sobre el SNC son sobre el desarrollo del feto, intra-útero. Al ingerir peces que contienen metilmercurio (MeHg), aunque sin presentar síntoma de intoxicación, la mujer gestante tendrá niveles elevados de MeHg en su sangre. Al pasar por la placenta, el mercurio presente en la sangre afecta el SNC del embrión, perjudicando su desarrollo. [3]

6. Propagación de epidemias: La construcción de represas, según el investigador Pablo Villegas, ocasionaría la propagación de viejas epidemias (malaria, dengue, fiebre amarilla, enfermedades diarreicas, parasitosis, esquistosomiasis y otros cuadros patológicos provocados por el estancamiento de las aguas en las represas). La malaria, que nuevamente preocupa a organismos nacionales e internacionales por su recrudecimiento en zonas tropicales del planeta es la enfermedad de mayor riesgo para las personas que se desplazan hacia climas cálidos (veáse aquí). De acuerdo con datos del Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos, se calcula que cada año se presentan de 300 a 500 millones de casos de malaria y que más de un millón son fatales. La construcción de las represas acusaría un aumento desmesurado de los índices de morbi-mortalidad de la zona. Las nuevas represas que ocasionarían inundaciones de grandes territorios, disminuirían la velocidad y oxigenación de las aguas, propagarían la proliferación de su agente transmisora: la Anopheles, que está desarrollando resistencias ante los insecticidas convencionales, mientras que el parásito (plasmodium) ha desarrollado una alta resistencia a los antibióticos (particularmente el plasmodium falciparum), que está dificultando el control tanto de la tasa de infección como de la diseminación de la enfermedad. [4]

El EIA de las represas de Jirau y Santo Antonio determina como área de influencia indirecta de los proyectos en el área de salud, sólo al Municipio de Porto Velho, obviando el incremento en las condiciones propicias para la proliferación de vectores que ocurrirá con igual o mayor importancia en la parte alta del río Madera, en Bolivia. El estudio prevé el aumento de la ocurrencia de fiebre amarilla, malaria, dengue y otras enfermedades. En el caso de malaria y dengue prevé altísimas tasas de ocurrencia relacionadas con la falta de saneamiento, drenaje y urbanización y el aumento de la población en los asentamientos (S. Rosa, 2006). Si la atención básica es deficiente en el Brasil, donde, según el EIA, se precisará incrementar el presupuesto del municipio de Porto Velho en salud, la situación en Bolivia es aún peor, no sólo por el limitado alcance de los servicios de salud sino también por aspectos de saneamiento básico, los cuales apenas tienen incluso una cobertura urbana parcial. Como el proyecto está fuera de territorio nacional, no se ha considerado ningún impacto en Bolivia.

El incremento de la malaria ocurre en áreas rurales tropicales debido a factores físico-ambientales como los cambios climáticos y factores socioeconómicos como el avance de la frontera agrícola y la deforestación de los bosques. En Bolivia la enfermedad afecta principalmente a pueblos indígenas que viven de la recolección, poblaciones rurales cuyas necesidades básicas están insatisfechas, familias migrantes que se trasladan a zonas de alto riesgo, principalmente originarios del área andina y conscriptos del ejército nacional, que prestan su servicio militar en cuarteles ubicados en zonas endémicas. Los grupos más vulnerables son aquellos que se encuentran comprendidos entre los 20 y 29 años, es decir los que se trasladan más por trabajo, los migrantes andinos y trabajadores temporales que llegan a la zafra de castaña.

El Departamento de Pando representa el 1.6% (63.839 hab.) del total de la población expuesta en Bolivia, pero presenta el 12% (1.160) de casos confirmados. Este departamento, junto con el Beni, registra los índices más altos de Bolivia. En el Beni, los casos se concentran sobre todo en los municipios de Riberalta y Guayaramerin (Provincia Vaca Díez), limítrofes con Brasil. [5]

7. Migración descontrolada: Las áreas protegidas en los límites de las áreas de influencia directa e indirecta de las represas, tanto tierras indígenas, como unidades de conservación, y sus áreas limítrofes, a pesar de su denominación, presentarán alto grado de vulnerabilidad, en cara al aumento de la actividad maderera y el avance de la deforestación. En ese sentido, el incremento significativo de la población en consecuencia de la movilización de mano de obra y la migración asociada, implicará la apertura de nuevas fuentes de ocupación favoreciendo la degradación ambiental del entorno de las tierras indígenas, y la práctica de actividades ilegales como la caza, la pesca, extracción de mineral y madera. El aumento del número de empresas ligadas al sector maderero y minero de la región, en función con la disminución del “costo oportunidad” para su instalación (energía más barata, más carreteras, hidrovías, etc) propiciará aún el incremento de la presión sobre el bosque y los yacimientos localizados en las TIs situadas en el área de influencia de los emprendimientos, bien como el aumento de la contaminación.

Las consecuencias inmediatas de la intensa migración para la región son: aumento de demanda de vivienda, presiones sobre el mercado inmobiliario y las áreas de asentamientos, aumento de demanda por servicios públicos de salud, saneamiento, educaci�%B

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última actualización 19 marzo 2010
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